miércoles, 23 de mayo de 2018

Quién puede salir de aquí

La otra noche, por fin,
dejamos todo claro.

Tras el vino,
tras lanzarnos los reproches
y compartir nuestro ego
en los parches que pusimos,
creyéndonos el bien que nos hicimos
al separar nuestros caminos.

Lo dejamos todo claro, sí.
Tras revolver la cama como entonces,
tras devorarnos con el ansia
de un tigre hambriento,
tras arrancarnos las tiritas
y rellenar cada hueco con mil besos.

Lo dejamos todo claro, sí que sí.
Al vestirnos y volver a despedirnos
y al notar cómo moría
otro trozo de corazón,
que nos decía,
que por esta vez,
podíamos haber hecho caso
a lo que nos dictaba la razón.

Lo juramos: no habría próxima vez
aunque los dos ya la esperábamos.

Quererse así es tocar fondo sin pisarlo
y esperar a que nos prenda la llama.
Pero nosotros,
nunca lo hacemos a la vez.
Si uno es fuego
el otro, agua que lo apaga
y, a la vez, si tengo sed
solo tu saliva la calma.

Que alguien me explique
cómo salir de este abismo
y de nuestra manía
de acabar siempre con nosotros
a fuerza de querernos
tanto y mal.

lunes, 21 de mayo de 2018

Del exceso de positivismo (o el 'flower power')

Es otra carga que
daña la espalda,
ataca al corazón
y empequeñece la razón.

Es un fantasma que persigue
que solo quiere que le sigas,
que tapes la penumbra,
los miedos, las faltas,
la tristeza, la ira,
la rabia, el dolor,
el día gris,
la lluvia,
la pena,
la nostalgia,
el invierno,...
y lo pintes todo,
de un brochazo,
de falsa sonrisa,
de arco iris,
de una engañosa alegría
que logre embaucar a todos,
que se contagien, como plaga,
y vean lo maravilloso que es,
esconderte en el estallido
del positivismo
que ni tú mismo te crees.

Sigamos haciendo lo que nos dicen,
sigamos enterrando lo que nos pasa,
sigamos negándonos por dentro,
sigamos con las puntillas como pies.
Y llegará el día que
no podremos manejar
tanta basura acumulada,
ni sabremos quiénes somos,
ni de nuestras huellas,
ni soportaremos el estallido
de un corazón que ya no bombea
de tanto que lo hemos aplastado.

Pienso que positivismo y optimismo
no son lo mismo.
Que el primero solo trata
de esconder el realismo.
Y me repito:
para, para un poquito,
que la sonrisa a veces sobra,
que quiero escucharme
para saberme entender,
aunque cueste.

Pero que no cunda el pánico.
Ante todo,
tranquilidad,
que siempre sale el sol...

viernes, 18 de mayo de 2018

La luna me mira

La luna me mira y sonríe
cuando tú y yo
enterramos el miedo
y la dejamos ser testigo
de lo bien que nos queremos.
Y me pide que baile.

La luna vigila
que no sepan a poco los besos
y que sobren los abrazos
para sostenernos con paz.
Y la oigo tararear nuestra canción.

La luna me mira
también cuando estoy sola
y me quiere columpiar
para que duerma,
aunque su fuerza acabe
antes de conseguirlo.
Y me dice que todo irá bien.

La luna me compadece,
si yo no lo hago.
Y cuando hace esto
ya no me sonríe.
Grita y veo su llanto.
Y me cuenta que:
"igual mañana, sí".

La luna me acompaña
cuando cierro los ojos
y en la soledad, duermo.
Vigía desde lo alto,
sin secretos para ella.
Y se despide,
por un rato.

jueves, 17 de mayo de 2018

Crecer no es asunto fácil

Ella enseña su rabia
para que la quieran.
Siempre más,
que nunca es suficiente.

Despliega su grito
y su pataleta,
alza su mano
y sus quejas.

No sabe expresar
que quiere más cariño,
aunque ya lo tenga todo.

Quiere su espacio,
busca gustar,
hacer las cosas bien
y que se lo digan.

Su hueco,
que no lo encuentra
porque siempre
hay alguien que se lo quita
(eso cree).

Y por eso golpea,
busca la atención
haciendo cosas,
que bien sabe,
no están bien.

Pero ella necesita
sentirse querida todo el rato
y de su parcela
ser protagonista.

Yo solo quiero abrazarla
y decirle lo bonita que es.
Contarle que aprender a vivir
no es cosa fácil.

Desde pequeños descubren
que querer y tener
no es lo mismo.

Y que querer siempre más
tensa demasiado la cuerda,
con riesgo
de que se rompa.

Ahora que lo pienso,
todo esto puede valer,
también, para nosotros,
que nos consideramos
adultos.

viernes, 11 de mayo de 2018

Rarezas de cumplir años

Recuento el calendario
cada vez que llega el día.
Dualidad normativa,
ley de mi vida.

Suerte de aquella siesta de agosto
que me deja contar mis primaveras.
Suerte de seguir creciendo
y de hacerlo con vosotros.

Me gusta celebrar la vida,
aunque si me sincero,
prefiero hacerlo cada día
en lugar del día 'obligatorio'.

No sé por qué,
ni yo misma lo entiendo.
A partes iguales: alegría y tristeza
y debiera ser todo la primera.
Soy igual que el día anterior,
que con un año menos
no me cuestionaba la vida.

Manejo cierta pena de no poder
volver a vuestros brazos
y vivir todo de nuevo
para exprimir más vuestros besos.

Crecer es que la vida pasa
y quisiera echar el freno.
Crecer, duda constante
y el acecho de mis miedos.
Exigencias, buscar todas las respuestas
sin tener nada claro las preguntas.

Es la consciencia
de la pena y la fiesta.
Echar de menos,
añorar.
Y alguna vez 'echar de más'.

Levanta la mano mi rareza
por tener sentimientos
que se chocan,
cuando el calendario me recuerda
que sumo un año más
a la experiencia.



martes, 8 de mayo de 2018

Enredaderas

Muerdo los miedos,
paro relojes,
anudo mis errores,
silencio todos los finales.

Busco el monte abierto,
quiero respirarte,
llenar de mariposas los cuerpos
que comienzan a agotarse.

Retuerzo vientres,
estrujo males,
grito silencios
y corro a tu lado.

No quedan uñas
para pasar el trago.
Trago que no consuela
al no poderse brindar.

Agito el corazón
que despierte.
Llega la hora de ser valiente.
Toda premura es poca
si se trata de quererte.

Prendo la cobardía,
aunque no vuelen sus cenizas.

Miro tus pasos,
te alcanzo
y camino a tu lado.
Es el lugar exacto
donde me quiero
encontrar.

Enredaderas de vida,
la tuya y la mía.




viernes, 4 de mayo de 2018

Contigo

Contigo,
que calmas males con abrazos,
que frenas lágrimas con tus dedos,
que compartes mi dolor en tu pecho
y mis ojos no necesitan pronunciarse.

Contigo,
que la risa suma doble
y las caricias se unen a la fiesta
en el recuento de las bazas ganadoras.

Contigo,
ya no hay tiempo de descuento
ni hay que echar freno a las ganas.
Contigo,
atino del destino,
buen trabajo el de Cupido.

Contigo,
mi pasado se hace justo,
los latidos se acompasan,
no hace falta la palabra
porque compartimos
c  o  r  a  z  ó  n.

Y en estas pruebas
que nos pone la vida,
menos mal que
estoy
contigo.

viernes, 27 de abril de 2018

Dejad de querernos así

Por un lado,
dicen querernos fuertes,
iguales,
con la misma dignidad que ellos,
con poder y libertad.

Por otro lado,
aquéllos que pueden,
que mandan, dirigen y
sentencian,
nos dicen que hagamos lo que hagamos
nosotras perdemos.
Que nos tenemos que enfrentar a 
cinco malnacidos,
para que nos maten
y así, entonces sí. 
Pero si no, 
nunca se sabrá si consentimos.
Que cinco malnacidos no intimidan,
¡qué va!

Malnacidos los de ese tribunal,
que te han vuelto a agredir
con sus palabras,
a ti y a todas.

Justicia, ojalá pudieras repartirte sola.
Porque esos hombres
con su mazo,
solo nos
cuestionan y
condenan,
una y otra vez.

Y ya está bien.



miércoles, 25 de abril de 2018

Lo importante

Es difícil de explicar pero,
todo lo que importa,
deja de importar
cuándo lo que de verdad importa
empieza a flaquear.

Entonces, una entiende que la tristeza es
no encontrarse con el golpe de tu risa
y con tus ganas.
Que el miedo explota
y que muchas preguntas
quedarán sordas,
esperando respuestas,
que no,
no llegarán.

Una entiende que solo necesita
ser más
y hacer más.
Nunca es suficiente
si de ti se trata.
Y quisiera,
quitarte tus miedos
y la mochila que ya pesa más
de lo que puedes cargar
sin que te duelas.

Y quisiera,
no imaginar
ni tener que afrontar.

Todo lo que creía importante,
deja de importar,
si estamos hablando
de
ti.

sábado, 21 de abril de 2018

Cantaría las 40 (pero mejor, las escribo)

Al principio y al final
te quedas solo,
y todos se van.

Es tarea de uno mismo
aunque ellos quieran participar.
Estás tú frente a ti
y el abismo que el destino
ha puesto en tu caminar.

Cierras los ojos solo contigo
y solo contigo despiertas.
Tu revolución desde dentro.
Ellos se acaban yendo
y tú te quedas.
Con su cariño que resuena,
pero, al fin y al cabo,
solo.

Con tu historia,
con tus piedras,
con tu miedo,
con tu infierno,
con tu cielo,
pensando qué pasará
y cómo será
tanta incertidumbre.

Cuando se hizo la vida
faltaron cabos por atar.
¿Aquí cabría la fe?

Cada uno con lo suyo,
la soledad del nacimiento
y de la marcha,
y entre medias,
los años,
con sus soles y dolores.

Sabiendo que el final
es siempre el mismo,
yo me quejo
-sin esperar consuelo-
de su dibujo
y, sobre todo,
del que te ha tocado,
como a otros,
sin merecerlo.

Me quedaría contigo
y quisiera entenderte,
todo el rato.



miércoles, 18 de abril de 2018

Si la cuestión es decidirse

Tengo en la mochila
todas las razones,
las veces que fallé
los peros
y todos los por qué.

Tengo en la cabeza
los quisiera pero no puedo,
justificaciones poderosas
para estar quieta,
sin salir del círculo
que es falso seguro.

En el corazón tengo
todas las ganas,
los y por qué no,
los merece la pena
y los igual sale bien.
Que alguna vez
habré de ganar,
digo yo.

Los pies andan
diciendo: adelante,
los ojos, que igual
miro muy lejos.
Las manos rozan
lo que podría ser
y en los oídos resuenan
las voces negras que anticipan
qué pasará.

Lanzarse o no.
Qué fácil suena.
Resignación,
que así es la vida
y yo no inventé los miedos.

Y decidir:
con mi mochila,
cabeza, corazón
y restos del cuerpo.

Pero no te arrepientas
-me repito-,
de aquello que decidas.
Aprende todo
y no cargues más
la mochila.

Que ya,
por sí misma,
pesa bastante.



lunes, 16 de abril de 2018

Salir ileso

La decepción,
el dolor,
el fracaso,
aceptar un no,
que no te contesten y yo,
la despedida,
el desamor,
que estrujen tu corazón,
que te rompan,
que te fallen,
que te dejen,
la injusticia,
el incendio por dentro,
los tropiezos,
la misma piedra,
el otra vez igual,
la incertidumbre,
los ocasos
y las sombras.

Seguirás,
no queda otra.

Pero nadie de este barco,
saldrá
ileso.


viernes, 13 de abril de 2018

Claros de luz

Y de pronto
cuando ya no se espera,
cuando remas contra el viento,
cuando no encuentras oasis,
cuando ya ni la esperanza coge número,
y cuando la realidad se da de bruces
a la vez,
contra el techo y el suelo.

Es ahí, de pronto,
que alguien te da un poco de aliento
y calma por instantes la pena.
Aparece un claro de luz
entre tanto oscuro.

En ese momento,
la felicidad te estalla por dentro.

Y te ríes,
entre tanta lágrima.

Es ahí, de repente cuando
piensas que igual,
tal vez,
pueda ser todo diferente.

Esos momentos
en los que crees de nuevo,
no tienen precio.

Yo, éste,
me lo guardo
muy
dentro.

miércoles, 11 de abril de 2018

Raíces

En mi imaginación
las personas somos
árboles.

Tenemos nuestras raíces
que no se ven,
porque están bajo
todas nuestras capas.

De esas raíces
fuertes y grandes,
crecen el tronco y las ramas
con mil tonalidades,
gracias -o a pesar-
de lo que hacemos,
de lo que sentimos y pensamos,
de la gente que encontramos,
de lo que la vida nos depara.
Colores que van cambiando,
igual que con las estaciones.

Nos mueven los vientos
más o menos.
A veces nos dejamos llevar
y otras luchamos contra ellos.
Si sopla fuerte,
puede tambalear las raíces
sin lograr arrancarlas,
porque están fijadas,
impresas con tinta en el alma,
tatuajes en las venas
que van con la sangre
al corazón.

Hablo de las raíces humanas
y hablo de que las mías,
afortunadamente,
me encantan.

lunes, 9 de abril de 2018

Y llegaste

Cuando no ansiaba encontrar
y ya estaba cansada de huir.

Cuando bajé la guardia
y lancé lejos los fantasmas del pasado.

Cuando me sonreí a mí misma
y mi luz comenzaba por dentro.

Cuando pude gritarle a la vida
que estaba dispuesta a contar con ella.
Aunque ya sé, es al revés ¿y qué?.

Cuando reaprendí a sorprenderme
y quise dejarme querer.

Cuando quise querer
sin comparar
ni mirar atrás.

Cuando el espejo empezó
a mirarme bonito
y pisé fuerte.

Entonces, fue entonces
cuando llegaste,
sin domingos raros
ni piedras en la mochila.
De golpe te llevaste las mías
dando un portazo al miedo
y en la palma de tu mano
tu apuesta fuerte
desde el primer momento,
por nosotros.

Llegaste y llegamos.
Y desde entonces
S O M O S.

viernes, 6 de abril de 2018

Breves instrucciones para sobrevivir a las despedidas

Si me ves por ahí
o te cruzas en cualquier calle conmigo
no quieras saber de mí.

Tampoco te pares a contarme.

Si te veo por ahí,
yo voy a hacer como si no.

Sí, sí, gestos feos
que no me pesan
n  a  d  a. 

Porque...
prefiero salvarme a
mí.

domingo, 1 de abril de 2018

¿Cómo lo hago?

¿Si te escondo,
evitaría que te encuentre?

Me gustaría hacerlo
y esquivar su paso por tu lado.
Que siga de largo
y ya no vuelva
a buscarte.

Te tendría siempre
como estabas.
Con tu risa marcando mis pasos,
con mis ojos, encontrándote
y con mi enfado al reconocer
tu razón, la mayoría de las veces.

Quisiera esconderte así
y cultivarte a mi verita
sin flaqueos
ni dolores.

Que la vida se posara en tus pies
y se fueran tus miedos.
Que miraras abierta, con ganas
por los restos
sin que nada malo te acechara. 

Imploro al karma, 
puedo mirar al Norte
o la Meca,
saludo al Sol,
ando para atrás,
me tumbo en el suelo,
de rodillas o descalza,
como fuere.
Con tal 
de que allá arriba
me hagan caso.

¿Hay alguien ahí?

¿Se me oye? 


Foto vía @Compromiso_Empr

miércoles, 28 de marzo de 2018

Pido la vez

Hago saber que
pido la vez a la vida.
Apártense quienes la pedís también
y dejarme hueco, que me urge.

Pido la vez a la fuerza,
al genio de la lámpara,
a que vuelvan tu risa
y tus ganas.
Y se lleven la tristeza.

Pido la vez,
y no me frenéis,
a empeñar si hace falta
mi alma,
porque vuelvas
como estabas.

Pido la vez a la paciencia,
la que me falta.
Que me pare, me frene
y me ofrezca la posibilidad,
de verte el corazón
sin que lo escondas.

Pido la vez al café,
al comer con ganas,
al beber con sed
y a que puedas disfrutarlo.

Pido un poco para mí
y un mucho para ti.

Pido que todo salga,
y que venga la suerte a tu espalda.

Por pedir,
por pedir que no quede.

domingo, 25 de marzo de 2018

Sin poder alguno

Siempre ha estado conmigo
y lo he llevado muy dentro.
He crecido entre él
teniéndolo por todos lados.

Ha campado a sus anchas
sin yo verle algunas veces.
Ha guiado mis pasos
aunque yo lo haya rechazado.

Gracias a él hoy siento así
y por él también me duelo mucho.

Hablo del amor.
Que hace desear el bien,
apartar el sufrimiento,
quitar todas las penas,
besar y abrazar
sin descanso,
porque no sabes cuándo
ya no podrás hacerlo.

De ese amor
que te acerca si te dejan,
que se deja querer
y tiene miedo.

Ese, ese amor
que la vida empieza a quitarte,
y te ahueca el pecho
disparando directo
al corazón.

Y duele,
como nunca antes
se había dolido.

jueves, 22 de marzo de 2018

Prioridades

Hay que ver cómo es la vida,
que lo mismo que te da,
te quita.

Lanza rayos a dianas,
cambia toda prioridad,
abre tu pecho en canal
o escupe fuego sin bondad.

Te muestra lo importante,
cuando empieza a flaquear.
Dispara directa a tu debilidad
y cuestiona tu estabilidad.

Llama tu atención
y descubre que no tienes poder alguno.
Por mucho que tú quieras,
ella puede más.

Rachas buenas o malas
años pares o impares,
números de la suerte,
nada vale.
La vida echa las cartas a su antojo
con su justicia que no lo es,
porque nadie quiere sufrir.

Puedo escribir a la vida
sin entenderla,
puedo agradecerle a veces
y demonizarla otras,
pero, ¿para qué?.

Y por qué le escribo a ella
y hablo de mí,
cuando en realidad
estoy llena de ti
pero no salen las palabras,
para vaciar el hueco
que ahora mismo tengo
dentro.

miércoles, 21 de marzo de 2018

V é r t i g o

Vértigo a los pensamientos.

Vértigo a tu vértigo
y al de los demás.

Vértigo a lo desconocido.

Vértigo a los miedos.

Vértigo a perder.

Vértigo a la soledad.

Vértigo a la vida así.

Vértigo al vacío y a la pena.

Vértigo a que caigas.

Ahora sé bien lo que es el vértigo,
que llega nublando e inundando
t  o  d  o.

Te hace torpe
débil, inestable,
difusa, temerosa
y demasiado f r á g i l.

Intento hacerme una idea
del vértigo que sientes tú
y no puedo.
Pero agarro tu mano fuerte
y vamos dónde sea.

Igual la vida es vértigo
y yo no lo sabía.
Así que,
me quejo.

martes, 20 de marzo de 2018

No quiero ser juez

El dolor es injuzgable,
liberado de condena,
absuelto de pecado,
unanimidad en su inocencia.
¿O no?

Sin embargo,
nos disfrazamos muy rápido,
nos ponemos la toga y
cogemos el mazo
cuando alguien vuelca su pesar.

Escuchamos y sentenciamos.
   Lo que tienes que hacer es...
   No es para tanto...
   Si yo cuando...
   Te entiendo, pero...
¿Para qué quedarnos en lo primero?

En nuestra cara
el cartel de sanadores,
necesidad imperiosa de creer
que ayudamos más así.

Igual podemos pensar
(o incluso preguntar),
si la persona que tenemos al lado,
solo busca un hombro
y una mano que le coja fuerte,
y le diga, no estás solo,
yo te acompaño.

Sé que a veces hablo en tercera persona,
para que no me escueza tanto.

Hay que ver
lo que cuesta aprender.
Menos mal
que, aunque tarde,
aprendo.

domingo, 18 de marzo de 2018

El laberinto

Derecha,
recto,
un giro a la izquierda.
Doy con la pena y
nada más.

Vuelvo atrás,
echo piedras para saber
que pasé por ahí.
Voy al otro lado,
giro, pero no.
Mi miedo y nada más.

Pruebo ahora por la derecha,
rodeo paredes,
me encuentro con mis piedras.
Voy, vuelvo, corro.
Jadeo, lloro, grito,
miro a todos lados,
me canso y reanudo la marcha.
Pero no.
El vacío y nada más.

A veces solo puedo ver
el vértigo que da no encontrar
salida
al laberinto
en el que se ha convertido tu vida.

A tu alrededor
también luchan con su laberinto
y la esperanza
de encontraros
y ayudaros.



viernes, 16 de marzo de 2018

Caída libre

Caes
y no puedes ver el fondo.

Caes
y sabes que no será en blando.

Caes
y te gustaría no darte cuenta del golpe.

Caes
y el vértigo se hace más grande.

Caes
inevitablemente,
sin saber cómo será el estruendo,
si podrás recomponerte
o si recuperarás el aire.

Caes y asusta.
Yo solo quiero tu mano
y acompañarte mientras caemos.

Caes
y caemos todos.
Porque amar es así
y no se puede,
ni se quiere,
evitar.

Aunque 
d  u  e  l  a
tanto.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Que sea fácil

A mis años
y con lo que la vida
me ha dejado aprender:
quiero cosas fáciles.

Sin faltas de aire
sin punzadas en la sien,
sin pesadillas
y con la conciencia tranquila.

Si depende de mí,
que sea fácil.
Camino llano, pocas piedras
y sin demasiados nubarrones.

Porque ya se encarga el rumbo
de arrimarte lo difícil,
de quitarte los sueños
y traer finales.

De dolerte mucho,
de poner la tristeza por bandera
sin posibilidad de recogida,
que te vacía.

Así que lo mío,
quiero hacerlo fácil.
Y si sé, hacértelo
más
fácil
a ti.

sábado, 10 de marzo de 2018

El juego

Vaya juego macabro éste,
el de los que persiguen,
los perseguidos y los hallados.

El de los malos contra los buenos,
los que se creen buenos
y los que ni son lo uno ni lo otro.

Vaya juego macabro,
el de los niños que no vuelven a su casa
y el de sus padres que los lloran.

El de las mujeres, que asustadas
miramos siempre a la espalda,
al caer la noche y regresar.

El de la mujer asesinada
que ya no verá a nadie crecer.

El de las niñas que quedan embarazadas
y el de las mujeres que, aunque quieran,
no van a poder engendrar.

El de empezar a despedirte
aunque no sepas cuándo tendrá lugar.

El del vacío por dentro
que no consigues llenar.

Y el de tantas cosas
que no soy capaz de explicar.

Vaya reglas macabras tiene esta vida
que cuando empiezan a jugar,
no ves la posibilidad de parar.


miércoles, 7 de marzo de 2018

Crecer así, una suerte.

Si pretendo hablar de amor
tengo que nombrarle
porque es el amor entre amores.

Es hablar de cuentos:
de un cachalote herido
que reencuentra a su familia
o de dos niños que aprendieron
a valorar lo que tenían.
Hablo de la voz 
con olor a tabaco negro,
que me dormía a golpe de historias.

Es hablar del portero de mi vida,
en el juego y en la realidad,
porque me ha parado muchos daños. 

Es hablar del apoyo,
de las palabras de ánimo
y de no olvidar la realidad.
Del esfuerzo,
del coraje y de la fe 
que se dan la palma,
en su mano.

Es hablar de acompañar,
de hacer todo a fuego lento,
de sufrir sin que lo notes,
de querer sin condiciones.

Juega las cartas que le tocan
con sus temores a cuestas,
sin dejar de lado los tuyos.
Es admiración y ejemplo,
fuerza, fidelidad y principios.

Cada vez que intento
hablar de mi padre
toda palabra que uso
resulta pequeña a su lado.

viernes, 23 de febrero de 2018

Dosis de realidad

Tus botas ya no dan más de sí.

Ten, toma estas, que son de tu talla.

¿No las quieres?
¿No te das cuenta de que no llegarás?
¿No ves tus callos?

Llega un momento en que
si lo que tienes te daña,
es bueno dejar que se vaya.
Y evitar, así, males mayores.

Lástima que no todo sea tan sencillo
como cambiar de botas.

jueves, 22 de febrero de 2018

Ha vuelto a helar

Ha vuelto a helar.
Nadie está a salvo.
Está todo cubierto.
Ponte a rascar
para ver si va cayendo.
Arranca el motor y da calor
para conseguir que se derrita,
a su ritmo.

A veces tarda mucho,
mucho más de lo que querrías.

Otras, ya no arranca.

Nadie está libre del hielo.

Mira tú, pasa en los coches
lo mismo que en las personas.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Nuestros domingos

Me encantan los domingos
deshaciendo la cama,
asaltando la nevera y
mirando por la ventana.

Sí, esos domingos,
de pijama, manta y
sin reloj.
Café recién hecho,
maratón de serie
y  m u c h a  calma.

Vale, lo diré.
Que eres tú
quién me encanta,
por pintar
de colores mis domingos.
Les arrancaste la amargura
que en silencio se guardaban
por pasarse de rosca,
por pensar demasiado
y no saber disfrutarse.

Me encantan nuestros domingos
y me encanta cada uno
de los días
de la semana
a
tu
l
a
d
o.

lunes, 19 de febrero de 2018

Hay un frío que no calma

Hablando del frío, conozco dos.

Uno, cesa con algo de abrigo
así que de este, no hablaré.

El otro es el peor, un frío,
que ni la manta calienta,
ni la buena sopa, alimenta.

Un frío que vacía
de golpe todo confort
que tengas dentro. 
Sacude con fuerza,
se lleva todo a su paso,
asolando cualquier terreno,
que creías conquistado.

Cuídate de ese frío...
incalmable vacío,
cubierto por el hastío
y la pena,
de un cuerpo derruido.

Un frío,
que hace temblar todo cimiento,
que te pasea por precipicios,
oscuros lugares,
y le da igual si tú te opones.

A veces la vida pasa esquiva,
y te hace morir un poco,
aún mientras respiras. 

Tengo frío.
Y tú también.
No soy tú, 
pero querría.

viernes, 16 de febrero de 2018

La debilidad que no se lleva

Tienes que ser fuerte,
por esto no se llora.
No vas a solucionar nada,
si todo escrito está.

No enseñes tu debilidad,
levanta un muro,
traga saliva
y aprieta los dientes,
que la vida es de los fuertes.

Para ya,...
que por esto, no se llora.
Dile a tus ojos
que se beban la tristeza,
que la guarden donde quieran,
que la encierren donde puedan.

Y yo me pregunto,
si no sé,
cómo manejar la pena,
el vacío y todo el miedo.
Si no puedo frenar el mar
que me desborda,
si solo así puedo aligerar,
un ratito, el nudo
que atraviesa la garganta.

Igual, soy así.
Podéis aceptar
-un poco más-,
que es parte de mí,
esta debilidad.

Yo no logro encerrarla.
Y cuando habla,
solo llora,
quiere tu abrazo,
y busca su sitio
en tu regazo.



miércoles, 14 de febrero de 2018

Las formas de amar, o del amor.

Amor tiene tu forma.
Amor tiene tus gestos.
Amor tiene tu boca
y late al son de tu corazón.

Amor es Roma en Madrid,
con la 'Fontana di Trevi' en mi saliva.

Amor, es el sabor de nuestra historia,
vino, rosas, canela.
Dulce, sin azúcar
y puesto a fuego lento.
Puede subir o bajar,
pero bien sabe equilibrarse.

Amor, cuenta las horas,
y espera alerta tu llegada.
Amor, son las pipas compartidas,
las sábanas revueltas,
el abrazo de cuchara,
la mano que no se separa.

Amor es tu mirada,
que me hace mucho más fuerte.
Son tus dedos que me rozan.
Es un hoy, con vistas a mañana.

Amor es parar el tiempo
y cómo erizas mi piel,
si te acercas.

Amor es desear
mi vida contigo,
estos años y cada día.
Amor es nuestra fuerza,
querernos todas las tardes de domingo,
cerrando la puerta a la rutina
y abriendo el portón de nuestra vida.

lunes, 12 de febrero de 2018

Temores de vida: palabras de una hija a su madre

Inevitable, 
y a la vez, por suerte,
te veo crecer.
Lo haces a tu ritmo, 
que no me gusta,
que me asusta
y me entristece.

Cualquier cosa que te turbe,
chirría en mis adentros,
igual, que si me turbara a mí misma.

Si hay dolencia en tu cuerpo,
se hace mella en mis huesos.
Aunque creo que lo sufro
más por puro egoísmo,
al no poder ni pensar
en que, algún día, faltarás.

No hay ley de vida 
que, realmente, valga.
No quiero aceptar,
que sufras,
que padezcas
y que no sea tu risa,
la que encienda cada día.

Si tú te tambaleas,
yo ya me he caído.
Dependiente de las curvas
de tu cuerpo,
de tu mano y de tu beso.
Mi lógica de vida,
axioma de mis días.

No es justo.
Nada lo es.
Hablaría con el diablo,
le invitaría a pactar
que no sufrieras
ni te fueras.
Sé que no te gustaría
y me dirías que
nunca te irás,
porque en cada uno de mis latidos,
siempre, siempre,
vas a estar.

Pero esto no calma 
la ebullición de mis miedos.

Qué raro esto de escribir-te,
sana tanto como duele.




domingo, 11 de febrero de 2018

Te esfumaste

Quizá, fue en una soleada mañana,
cuando dejaste de presionar mi pecho.

Quizá, en un paseo por la montaña,
te precipitaste al vacío,
sin yo darme cuenta.

O quizá en alguna charla,
de repente, ya no estabas.

No sé cómo fue
ni cuándo dejaste
de marcar mis latidos.
Pero lo hiciste.

Pudo ser, tal vez,
cuando dejé de enfadarme
cada vez que te pensaba.
O cuando acabé con la culpa,
de no poder hacerte feliz.

O quizá,
-es que busco y no encuentro-,
cuando acepté la tristeza,
de ver el móvil, sin tus señas.

Quizá, todo tu fin, comenzó
cuando dejé de querer odiarte,
y cuando cejé en mi empeño
de olvidarte.

Y así, un día, ya no estabas.
Y pude ver más allá,
Y llegué al punto
de pensarte sin dolor.
Donde ya nada relativo a ti,
escuece.

Sí, sí. Así parece fácil.

Ya podía haberlo aprendido antes,
y no gastar tanta vida en ti.

sábado, 10 de febrero de 2018

Fin del juego

Qué difícil decidir,
cuándo no quieres hacerlo.

Qué difícil, además,
cuándo tú, no mueves ficha.

Decidir yo, sabiendo tu juego.
Aceptar el fracaso
del corazón entregado,
de las ganas de quererte
y de hacer vida contigo.
¿No oyes el llanto de
las pequeñas vidas,
que ya no te daré?
Ahora, he de contarles, yo,
que tuve que decidir,
porque, tú ni te moviste.

Qué difícil, deshacerse del amor.
Más, cuando no es correspondido.

Por fin, pude hacerlo.
Se acabó tu juego.

Ahora, el juego va
de quererme
un poquito.



Imagen extraída del Blog de Yes.

viernes, 9 de febrero de 2018

Giros inesperados en la historia

Un autobús me permite
mirar unos cincuenta rostros,
cada uno, con su mochila a cuestas.
Con la mía, cincuenta y una.

Ojerosos y cansados en mayoría,
pero también, los que entran alegres,
sin el frío como excusa,
saludando a las caras conocidas.

El que no se quita el gorro,
la que se duerme al instante.
quien mira, perdido, la carretera,
aquél que está con el móvil
y quienes charlan sin más.

Yo estoy, entre aquellas personas,
que buscan un sitio en pasillo
y se sumergen en la música.
Hoy, como es mi costumbre,
voy con Rozalén,
que me hace mirar más allá
de mi sueño, a estas horas
tan tempranas.

Vidas coincidentes,
en media hora.
Fugacidad,
la misma que tienen
tantas otras cosas.

Ya está, ya hemos llegado.
- Hasta otra, desconocidos.
Sigo con lo mío,
y, cada uno con lo suyo.

Y siento,
la pena que me da,
que al final
haya relaciones que,
acaben igual.



miércoles, 7 de febrero de 2018

¡Casa!

Pasa el tiempo,
y de largo, vemos pasar al invierno,
que, siempre, intenta dejar poso.

Pasa, pasa, ¿ves?
Ya se va.
Y yo te miro,
mientras tu mano
acaricia mi cuello.

Pasa todo,
tú te quedas
y yo contigo.

Mi lugar más seguro eres tú,
dónde no encorseto mis miedos,
ni mis formas.
Dónde solo nace querer,
con la certeza,
de que no hay otro hueco
donde pueda encajar mejor.

A ti, es dónde cada día,
quiero volver,
y re-volver-te.

domingo, 4 de febrero de 2018

Animales

Quisiera yo,
aprender de los animales.
De la manada, como avance.

Busco y no encuentro,
animales que critican.
Ninguno juzga si las manchas del leopardo,
son grandes o pequeñas.
Tampoco se dan cuenta si el cuello de una jirafa,
es más largo o más corto,
o menos alto, el salto de aquel canguro.

No inventan historias sobre otros,
ni siguen sus modales.
No se apuñalan por la espalda,
no se insultan
ni se menosprecian.

Viven, y calman su hambre
sólo cuando -ellos o su prole-
la tienen, y pueden.
Sobrevivir es demasiado importante
como para pararse a mirar...

Quisiera yo aprender,...
y, como ellos, no pararme a pensar
si ése o aquél me mira mal,
si habla así o asá.
O si este vestido hace más grande
o más pequeño mi culo.

Y pienso en nosotros,
"animales superiores"
(sí, con comillas).
Y yo, me río,
de nuestro progreso estancado
en el que necesitamos juzgar,
para sentirnos, qué sé yo.

A veces,
necesito ser más animal,
y menos humana.

jueves, 1 de febrero de 2018

Trabajo duro

Acaba el ciclo,
y vuelves a venir,
a quitarme la esperanza,
a decirme que no,
que esta vez, tampoco.

Acaba el ciclo
y estás aquí,
sacando la tristeza,
el cansancio,
y mis ganas de llorar.

Acaba el ciclo,
y me dices
que me aguante,
que no hay otra.
Que ahora mandas tú.

Y yo, como cada vez,
revuelta en los pensares,
agacho la cabeza
con un lastrado cuerpo,
y sin fuerzas,
intento avanzar.

Y así una y otra vez,
y, hoy,
me agotas.

martes, 30 de enero de 2018

Tréboles de cuatro hojas

Son, la lágrima que no cae,
porque su dedo la recoge
con cariño.

Son, el brazo cómodo,
que cobija pequeña vida.

Son, un beso en la frente,
que baja cualquier fiebre.

Son, mano que te lleva y te recoge,
como al salir del colegio,
para acompañarte a sitio seguro.

Son, la comida caliente,
hecha a fuego lento,
que suma confianza a la vida.

Son, el abrazo que te sana,
sea cual sea tu mal,
y aunque no logre que se vaya,
te mantiene a salvo.

Son, compañía,
sabia palabra,
querer porque sí,
estar siempre.

Son, pasar fealdades de la vida
y a pesar de ellas,
seguir ahí, para ti.

Son, la paciencia a tus partidas,
también a las huidas del alma,
y la fiesta cuando te saben de regreso.

Son, guías de océanos,
aunque no te guste.
Son, ir contigo,
aunque tú no les veas.

Mano firme, sano apoyo.
Amor del bueno,
del que aún no entiendo.

Mi pecho, que late a su son.
Taquicardia, si uno flaquea.

Quisiera parar el tiempo.
Y que siempre estén conmigo.
Mi egoísmo, quizá, es el que más necesita
de su infinita generosidad.

Aún me queda por aprender-les,
aún me queda quererles mejor,
y aún me queda mucho, mucho,
para agradecerles la vida,
como merecen.

Vaya tréboles de cuatro hojas,
que me han tocado en la partida.

Suerte la mía.





lunes, 29 de enero de 2018

Conciencia

Presión en el pecho,
irreconocible latido,
malestar en las entrañas.
Esquivo de cualquier mirada
que venga, profunda.

Punzada en la sien,
que no halla consuelo.
Martillo constante.
Libro abierto queda sin palabras,
ante las arrugas del alma.

Ocasión de bondad perdida,
bastardas ideas en tu interior,
almohada que no halla descanso.
Tiempo agotado que no avanza,
y no hay respuestas.

Corazón desconocido,
cuando es la conciencia que te habla.
Y te dice con firmeza,
que eso que haces,
piensas o comentas,...
no está bien.
Y deseas cambiar,
y puedes hacerlo.

Al menos,
al menos yo,
tengo conciencia.

jueves, 25 de enero de 2018

Recuérdame

Me tomo la molestia,
por contenida necesidad,
de pedirme, y grabar,
estas cosas, que nunca quisiera
olvidar.

Recuérdame, 
que el dolor a solas,
se enquista.
Y que compartido,
no desaparece, no,
pero pesa menos.

Recuérdame, 
con mucha frecuencia,
cómo aprendí a quererme.
Que lo hice bien fuerte,
que pude ver fluir la vida, 
con paso firme.

Recuérdame,
la esperanza cada vez 
que la pierdo.
Que aunque crea que no, sí.

Recuérdame, siempre,
que para ser cuidada 
hay que cuidar;
y que para cuidar,
ayuda que te cuiden.

Pero antes, recuérdame, 
que al hablar de los demás,
me mire a mí primero.
Y que así, recuerde, callar.

Recuérdame
que estoy de paso,
que ahora es el mejor momento,
que cada día expira un poco la vida,
y que ésta, es mejor en compañía.


 
Foto tomada de weheartit.com. Ana Lucía Gamboa 

viernes, 19 de enero de 2018

La vida no va así -Reflexión en primera persona-

Si tengo miedo,
si tengo rabia,
si me duele el pecho, 
si me encierro,
si te alejo,
si te aparto,
si te niego, 
si te ignoro,
si te arrugo,...
La vida no va así. 

Si quiero soledad,
y no la encuentro bien.
Si hago de la indiferencia,
fortaleza.
Si espero a que aguantes
todos los desplantes
que tenga a bien darte. 
La vida no va así.

Que si quiero así,
estoy queriendo encubierto.
Que querer así,
es enemigo del compromiso.
Que el compromiso se elige,
pero si lo rompo,
al lograr rehacerse -si se logra-,
no quedará igual que antes.

La vida no va así,
y no quiero que así vaya.
Que todo lo que hacemos
tiene consecuencias
y efectos en los otros.

Si puedo asumirlo,
perfecto...
Pero si no... 
No quiero que mi vida vaya así.
Si quiero quedarme,
si quiero que te quedes
es el momento
de volver,
y de quererte, todo lo bien,
que mereces.


miércoles, 17 de enero de 2018

Amor es lo que ocurre

Si es que ocurre,
no hay nada que añadir,
ni un solo 'pero' que poner.

Solo se puede sentir,
boca cerrada,
corazón en canal
y en la frente
el cartel de "no molestar".

Cuando ocurre,
tienes que volar,
dejarte llevar
y bailar esa musiquita,
que, poco a poco,
comienza a sonar.

Si es que ocurre,
solo puedes deleitarte,
mirando a dos personas
que, a la vez,
van cediendo paso al amor.

Dos personas,
que se apuestan,
abren sus compuertas,
y así de vulnerables
se muestran.

Dos personas con destino:
compartirse.
Un mes, un año,...
o quizá la vida entera.
Dos corazones
que se buscan
y que se eligen.
Día sí, y otro también.

Si es que ocurre,
solo puedo escribirlo.
Pongo palabras a una historia
que va de ti y de mí,
que me llevas de la mano,
que la paz está en tu abrazo
y que verte tumbado a mi lado
difumina todo lo malo.

Cuando ocurre,
te lo quedas,
y quisiera
inmortalizarnos así.




lunes, 15 de enero de 2018

Nuestra letra

Quiero escribir el futuro contigo
ése que nos depare la vida
y que las letras superpuestas,
no se reconozcan.
Ni la tuya,
ni la mía.

Que da igual si no se entiende
nada de lo que pongamos.
Si tú y yo podemos descifrarlo.

Que hagamos del presente un mañana,
si los astros nos quieren bien.

Que pongamos la vida boca arriba,
con toda la baraja echada
y ninguna carta escondida.

Que nos dejen contar a los pequeños
todo lo que nos queremos.

Quiero escribir cada línea
en los días que me queden,
con tus ojos,
de tu mano,
con tus dedos,
y tu abrazo.

Si de la verdad se trata...

No existe envidia sana.
Lo sé.
Siempre con la manía
de dejarme con el amargo sabor
de la inferioridad,
de un quiero y no puedo,
constante.

En este caso, 
me cambiaría por todas, 
por todas ellas.
Las que están más que guapas,
luminosas,
las que, aunque cansadas,
se las ve, ansiosamente, esperanzadas.

Querría ese brillo de ojos. 
Entendedme,les deseo todo bien
¡faltaría más!
Solo, que me cambiaría.

Tan fácil que parece,
y qué cruel es, cuándo no.

Pero, es así,
no hay envidia sana.
No existe posibilidad de cambio,
ni en mí ni por nadie.

Soy tan humana,
y a la vez,
lo soy tan poco...

Sí, ¡qué cosas tan raras!

Y creo que solo es,
falta de entendimiento
hacia los caprichos de la vida.

viernes, 12 de enero de 2018

Dignidad cero.

Nudo en la tripa,
me retuerzo,
sin tregua.

A lágrima viva,
intentado encontrar
qué hice mal,
contigo.

Absorbida,
sin poder fijar la mirada
en otra cosa que no seas tú,
consumida en tiempo,
que no pasa,
punzada en el alma,
que sube a la garganta
y no deja salir la voz.

¿Sabes lo qué es eso?

Pero...,
¡qué vas a saber tú!
Desentendido de las
piedras que lanzaste,
mirando de frente,
al amor que
te regalaba
sin costes ni deberes.

¡Vete ya lejos de mí!
Que yo te diré que sí,
aún sin querer que vuelvas.

Si algo te importo,
es momento de irte,
aunque no quiera que lo hagas,
aunque me falte el aire,
aunque te huela y te vea
en todo lo que tenga cerca.

Márchate.
Bueno, espera...
No te vayas todavía.

Dame lo que te sobra,
un rato más.
Ya no le queda dignidad
a mi corazón.



jueves, 11 de enero de 2018

Aprendo tarde

Aprendes tarde
que si una puerta está cerrada
- pero muy cerrada -,
no vale la pena probar mil llaves
e intentar que se abra a golpes de llanto.

Aprendes, tarde,
que igual al lado hay otra,
que no necesita llave,
que se abre a tu paso,
porque lleva mucho esperándote.

Y llegas a rastras a esa puerta
apoyándote en los codos.
Llegas con el corazón en un puño,
la piel en carne viva,
y el vacío que te acompaña.

Aprendes, que esa puerta,
abre un mundo a tu paso.
Y empiezas a levantar el alma,
a recuperar la energía
que le diste a una puerta,
que no la merecía.

Aparecerán muchas más puertas,
de los dos tipos.
Ojalá recuerdes estos aprendizajes,
y no empeñes tu vida,
en lo que no vale la pena.

Te lo digo a ti,
porque yo no sirvo de ejemplo.
Aún no he aprendido la vida.

Por ahora.



Imagen extraída de https://blogdefrases.com/por-que-conformarse/

martes, 9 de enero de 2018

Aquí me quedo


Busqué razones
para que pudiera el miedo.
Intenté no quererte.
No logré no amarte.

Quise evitar buscarte
y traté de entregarte al amor
no correspondido.
No pude huir...

Ya caí en las redes,
enamorada.

Y ya no voy, si no es contigo.
Olvidé lo que es buscar,
porque fuera no hay nada,
que pueda, ni siquiera aproximarse,
a lo que tú me das.

Que me quedo contigo.
Qué mejor lugar para reposar la vida.
Para luchar contra tempestades.
Dos corazones,
el tuyo y el mío.
Imbatibles.
Dos corazones,
lanzando besos al destino,
creciendo, aún en tempestades.

Enero es Agosto,
si estoy en tus brazos.

No hay temporal que nos pueda.