lunes, 19 de febrero de 2018

Hay un frío que no calma

Hablando del frío, conozco dos.

Uno, cesa con algo de abrigo
así que de este, no hablaré.

El otro es el peor, un frío,
que ni la manta calienta,
ni la buena sopa, alimenta.

Un frío que vacía
de golpe, todo confort
que tengas dentro. 
Sacude con fuerza,
se lleva todo a su paso,
asolando cualquier terreno,
que creías conquistado.

Cuídate de ese frío...
incalmable vacío,
cubierto por el hastío
y la pena,
de un cuerpo derruido.

Un frío,
que hace temblar todo cimiento,
que te pasea por precipicios,
oscuros lugares,
y le da igual si tú te opones.

A veces la vida pasa esquiva,
y te hace morir un poco,
aún mientras respiras. 

Tengo frío.
Y tú también.
No soy tú, 
pero querría.

viernes, 16 de febrero de 2018

La debilidad que no se lleva

Tienes que ser fuerte,
por esto no se llora.
No vas a solucionar nada,
si todo escrito está.

No enseñes tu debilidad,
levanta un muro,
traga saliva
y aprieta los dientes,
que la vida es de los fuertes.

Para ya,...
que por esto, no se llora.
Dile a tus ojos
que se beban la tristeza,
que la guarden donde quieran,
que la encierren donde puedan.

Y yo me pregunto,
si no sé,
cómo manejar la pena,
el vacío y todo el miedo.
Si no puedo frenar el mar
que me desborda,
si solo así puedo aligerar,
un ratito, el nudo
que atraviesa la garganta.

Igual, soy así.
Podéis aceptar
-un poco más-,
que es parte de mí,
esta debilidad.

Yo no logro encerrarla.
Y cuando habla,
solo llora,
quiere tu abrazo,
y busca su sitio
en tu regazo.



miércoles, 14 de febrero de 2018

Las formas de amar, o del amor.

Amor tiene tu forma.
Amor tiene tus gestos.
Amor tiene tu boca
y late al son de tu corazón.

Amor es Roma en Madrid,
con la 'Fontana di Trevi' en mi saliva.

Amor, es el sabor de nuestra historia,
vino, rosas, canela.
Dulce, sin azúcar
y puesto a fuego lento.
Puede subir o bajar,
pero bien sabe equilibrarse.

Amor, cuenta las horas,
y espera alerta tu llegada.
Amor, son las pipas compartidas,
las sábanas revueltas,
el abrazo de cuchara,
la mano que no se separa.

Amor es tu mirada,
que me hace mucho más fuerte.
Son tus dedos que me rozan.
Es un hoy, con vistas a mañana.

Amor es parar el tiempo
y cómo erizas mi piel,
si te acercas.

Amor es desear
mi vida contigo,
estos años y cada día.
Amor es nuestra fuerza,
querernos todas las tardes de domingo,
cerrando la puerta a la rutina
y abriendo el portón de nuestra vida.

lunes, 12 de febrero de 2018

Temores de vida: palabras de una hija a su madre

Inevitable, 
y a la vez, por suerte,
te veo crecer.
Lo haces a tu ritmo, 
que no me gusta,
que me asusta
y me entristece.

Cualquier cosa que te turbe,
chirría en mis adentros,
igual, que si me turbara a mí misma.

Si hay dolencia en tu cuerpo,
se hace mella en mis huesos.
Aunque creo que lo sufro
más por puro egoísmo,
al no poder ni pensar
en que, algún día, faltarás.

No hay ley de vida 
que, realmente, valga.
No quiero aceptar,
que sufras,
que padezcas
y que no sea tu risa,
la que encienda cada día.

Si tú te tambaleas,
yo ya me he caído.
Dependiente de las curvas
de tu cuerpo,
de tu mano y de tu beso.
Mi lógica de vida,
axioma de mis días.

No es justo.
Nada lo es.
Hablaría con el diablo,
le invitaría a pactar
que no sufrieras
ni te fueras.
Sé que no te gustaría
y me dirías que
nunca te irás,
porque en cada uno de mis latidos,
siempre, siempre,
vas a estar.

Pero esto no calma 
la ebullición de mis miedos.

Qué raro esto de escribir-te,
sana tanto como duele.




domingo, 11 de febrero de 2018

Te esfumaste

Quizá, fue en una soleada mañana,
cuando dejaste de presionar mi pecho.

Quizá, en un paseo por la montaña,
te precipitaste al vacío,
sin yo darme cuenta.

O quizá en alguna charla,
de repente, ya no estabas.

No sé cómo fue
ni cuándo dejaste
de marcar mis latidos.
Pero lo hiciste.

Pudo ser, tal vez,
cuando dejé de enfadarme
cada vez que te pensaba.
O cuando acabé con la culpa,
de no poder hacerte feliz.

O quizá,
-es que busco y no encuentro-,
cuando acepté la tristeza,
de ver el móvil, sin tus señas.

Quizá, todo tu fin, comenzó
cuando dejé de querer odiarte,
y cuando cejé en mi empeño
de olvidarte.

Y así, un día, ya no estabas.
Y pude ver más allá,
Y llegué al punto
de pensarte sin dolor.
Donde ya nada relativo a ti,
escuece.

Sí, sí. Así parece fácil.

Ya podía haberlo aprendido antes,
y no gastar tanta vida en ti.

sábado, 10 de febrero de 2018

Fin del juego

Qué difícil decidir,
cuándo no quieres hacerlo.

Qué difícil, además,
cuándo tú, no mueves ficha.

Decidir yo, sabiendo tu juego.
Aceptar el fracaso
del corazón entregado,
de las ganas de quererte
y de hacer vida contigo.
¿No oyes el llanto de
las pequeñas vidas,
que ya no te daré?
Ahora, he de contarles, yo,
que tuve que decidir,
porque, tú ni te moviste.

Qué difícil, deshacerse del amor.
Más, cuando no es correspondido.

Por fin, pude hacerlo.
Se acabó tu juego.

Ahora, el juego va
de quererme
un poquito.



Imagen extraída del Blog de Yes.

viernes, 9 de febrero de 2018

Giros inesperados en la historia

Un autobús me permite
mirar unos cincuenta rostros,
cada uno, con su mochila a cuestas.
Con la mía, cincuenta y una.

Ojerosos y cansados en mayoría,
pero también, los que entran alegres,
sin el frío como excusa,
saludando a las caras conocidas.

El que no se quita el gorro,
la que se duerme al instante.
quien mira, perdido, la carretera,
aquél que está con el móvil
y quienes charlan sin más.

Yo estoy, entre aquellas personas,
que buscan un sitio en pasillo
y se sumergen en la música.
Hoy, como es mi costumbre,
voy con Rozalén,
que me hace mirar más allá
de mi sueño, a estas horas
tan tempranas.

Vidas coincidentes,
en media hora.
Fugacidad,
la misma que tienen
tantas otras cosas.

Ya está, ya hemos llegado.
- Hasta otra, desconocidos.
Sigo con lo mío,
y, cada uno con lo suyo.

Y siento,
la pena que me da,
que al final
haya relaciones que,
acaben igual.



miércoles, 7 de febrero de 2018

¡Casa!

Pasa el tiempo,
y de largo, vemos pasar al invierno,
que, siempre, intenta dejar poso.

Pasa, pasa, ¿ves?
Ya se va.
Y yo te miro,
mientras tu mano
acaricia mi cuello.

Pasa todo,
tú te quedas
y yo contigo.

Mi lugar más seguro eres tú,
dónde no encorseto mis miedos,
ni mis formas.
Dónde solo nace querer,
con la certeza,
de que no hay otro hueco
donde pueda encajar mejor.

A ti, es dónde cada día,
quiero volver,
y re-volver-te.

domingo, 4 de febrero de 2018

Animales

Quisiera yo,
aprender de los animales.
De la manada, como avance.

Busco y no encuentro,
animales que critican.
Ninguno juzga si las manchas del leopardo,
son grandes o pequeñas.
Tampoco se dan cuenta si el cuello de una jirafa,
es más largo o más corto,
o menos alto, el salto de aquel canguro.

No inventan historias sobre otros,
ni siguen sus modales.
No se apuñalan por la espalda,
no se insultan
ni se menosprecian.

Viven, y calman su hambre
sólo cuando -ellos o su prole-
la tienen, y pueden.
Sobrevivir es demasiado importante
como para pararse a mirar...

Quisiera yo aprender,...
y, como ellos, no pararme a pensar
si ése o aquél me mira mal,
si habla así o asá.
O si este vestido hace más grande
o más pequeño mi culo.

Y pienso en nosotros,
"animales superiores"
(sí, con comillas).
Y yo, me río,
de nuestro progreso estancado
en el que necesitamos juzgar,
para sentirnos, qué sé yo.

A veces,
necesito ser más animal,
y menos humana.

jueves, 1 de febrero de 2018

Trabajo duro

Acaba el ciclo,
y vuelves a venir,
a quitarme la esperanza,
a decirme que no,
que esta vez, tampoco.

Acaba el ciclo
y estás aquí,
sacando la tristeza,
el cansancio,
y mis ganas de llorar.

Acaba el ciclo,
y me dices
que me aguante,
que no hay otra.
Que ahora mandas tú.

Y yo, como cada vez,
revuelta en los pensares,
agacho la cabeza
con un lastrado cuerpo,
y sin fuerzas,
intento avanzar.

Y así una y otra vez,
y, hoy,
me agotas.

martes, 30 de enero de 2018

Tréboles de cuatro hojas

Son, la lágrima que no cae,
porque su dedo la recoge
con cariño.

Son, el brazo cómodo,
que cobija pequeña vida.

Son, un beso en la frente,
que baja cualquier fiebre.

Son, mano que te lleva y te recoge,
como al salir del colegio,
para acompañarte a sitio seguro.

Son, la comida caliente,
hecha a fuego lento,
que suma confianza a la vida.

Son, el abrazo que te sana,
sea cual sea tu mal,
y aunque no logre que se vaya,
te mantiene a salvo.

Son, compañía,
sabia palabra,
querer porque sí,
estar siempre.

Son, pasar fealdades de la vida
y a pesar de ellas,
seguir ahí, para ti.

Son, la paciencia a tus partidas,
también a las huídas del alma,
y la fiesta cuando te saben de regreso.

Son, guías de oceános,
aunque no te guste.
Son, ir contigo,
aunque tú no les veas.

Mano firme, sano apoyo.
Amor del bueno,
del que aún no entiendo.

Mi pecho, que late a su son.
Taquicardia, si uno flaquea.

Quisiera parar el tiempo.
Y que siempre estén conmigo.
Mi egoísmo, quizá, es el que más necesita
de su infinita generosidad.

Aún me queda por aprender-les,
aún me queda quererles mejor,
y aún me queda mucho, mucho,
para agradecerles la vida,
como merecen.

Vaya tréboles de cuatro hojas,
que me han tocado en la partida.

Suerte la mía.





lunes, 29 de enero de 2018

Conciencia

Presión en el pecho,
irreconocible latido,
malestar en las entrañas.
Esquivo de cualquier mirada
que venga, profunda.

Punzada en la sien,
que no halla consuelo.
Martillo constante.
Libro abierto queda sin palabras,
ante las arrugas del alma.

Ocasión de bondad perdida,
bastardas ideas en tu interior,
almohada que no halla descanso.
Tiempo agotado que no avanza,
y no hay respuestas.

Corazón desconocido,
cuando es la conciencia que te habla.
Y te dice con firmeza,
que eso que haces,
piensas o comentas,...
no está bien.
Y deseas cambiar,
y puedes hacerlo.

Al menos,
al menos yo,
tengo conciencia.

jueves, 25 de enero de 2018

Recuérdame

Me tomo la molestia,
por contenida necesidad,
de pedirme, y grabar,
estas cosas, que nunca quisiera
olvidar.

Recuérdame, 
que el dolor a solas,
se enquista.
Y que compartido,
no desaparece, no,
pero pesa menos.

Recuérdame, 
con mucha frecuencia,
cómo aprendí a quererme.
Que lo hice bien fuerte,
que pude ver fluir la vida, 
con paso firme.

Recuérdame,
la esperanza cada vez 
que la pierdo.
Que aunque crea que no, sí.

Recuérdame, siempre,
que para ser cuidada 
hay que cuidar;
y que para cuidar,
ayuda que te cuiden.

Pero antes, recuérdame, 
que al hablar de los demás,
me mire a mí primero.
Y que así, recuerde, callar.

Recuérdame
que estoy de paso,
que ahora es el mejor momento,
que cada día expira un poco la vida,
y que ésta, es mejor en compañía.


 
Foto tomada de weheartit.com. Ana Lucía Gamboa 

viernes, 19 de enero de 2018

La vida no va así -Reflexión en primera persona-

Si tengo miedo,
si tengo rabia,
si me duele el pecho, 
si me encierro,
si te alejo,
si te aparto,
si te niego, 
si te ignoro,
si te arrugo,...
La vida no va así. 

Si quiero soledad,
y no la encuentro bien.
Si hago de la indiferencia,
fortaleza.
Si espero a que aguantes
todos los desplantes
que tenga a bien darte. 
La vida no va así.

Que si quiero así,
estoy queriendo encubierto.
Que querer así,
es enemigo del compromiso.
Que el compromiso se elige,
pero si lo rompo,
al lograr rehacerse -si se logra-,
no quedará igual que antes.

La vida no va así,
y no quiero que así vaya.
Que todo lo que hacemos
tiene consecuencias
y efectos en los otros.

Si puedo asumirlo,
perfecto...
Pero si no... 
No quiero que mi vida vaya así.
Si quiero quedarme,
si quiero que te quedes
es el momento
de volver,
y de quererte, todo lo bien,
que mereces.


miércoles, 17 de enero de 2018

Amor es lo que ocurre

Si es que ocurre,
no hay nada que añadir,
ni un solo 'pero' que poner.

Solo se puede sentir,
boca cerrada,
corazón en canal
y en la frente
el cartel de "no molestar".

Cuando ocurre,
tienes que volar,
dejarte llevar
y bailar esa musiquita,
que, poco a poco,
comienza a sonar.

Si es que ocurre,
solo puedes deleitarte,
mirando a dos personas
que, a la vez,
van cediendo paso al amor.

Dos personas,
que se apuestan,
abren sus compuertas,
y así de vulnerables
se muestran.

Dos personas con destino:
compartirse.
Un mes, un año,...
o quizá la vida entera.
Dos corazones
que se buscan
y que se eligen.
Día sí, y otro también.

Si es que ocurre,
solo puedo escribirlo.
Pongo palabras a una historia
que va de ti y de mí,
que me llevas de la mano,
que la paz está en tu abrazo
y que verte tumbado a mi lado
difumina todo lo malo.

Cuando ocurre,
te lo quedas,
y quisiera
inmortalizarnos así.