martes, 30 de enero de 2018

Tréboles de cuatro hojas

Son, la lágrima que no cae,
porque su dedo la recoge
con cariño.

Son, el brazo cómodo,
que cobija pequeña vida.

Son, un beso en la frente,
que baja cualquier fiebre.

Son, mano que te lleva y te recoge,
como al salir del colegio,
para acompañarte a sitio seguro.

Son, la comida caliente,
hecha a fuego lento,
que suma confianza a la vida.

Son, el abrazo que te sana,
sea cual sea tu mal,
y aunque no logre que se vaya,
te mantiene a salvo.

Son, compañía,
sabia palabra,
querer porque sí,
estar siempre.

Son, pasar fealdades de la vida
y a pesar de ellas,
seguir ahí, para ti.

Son, la paciencia a tus partidas,
también a las huídas del alma,
y la fiesta cuando te saben de regreso.

Son, guías de oceános,
aunque no te guste.
Son, ir contigo,
aunque tú no les veas.

Mano firme, sano apoyo.
Amor del bueno,
del que aún no entiendo.

Mi pecho, que late a su son.
Taquicardia, si uno flaquea.

Quisiera parar el tiempo.
Y que siempre estén conmigo.
Mi egoísmo, quizá, es el que más necesita
de su infinita generosidad.

Aún me queda por aprender-les,
aún me queda quererles mejor,
y aún me queda mucho, mucho,
para agradecerles la vida,
como merecen.

Vaya tréboles de cuatro hojas,
que me han tocado en la partida.

Suerte la mía.





lunes, 29 de enero de 2018

Conciencia

Presión en el pecho,
irreconocible latido,
malestar en las entrañas.
Esquivo de cualquier mirada
que venga, profunda.

Punzada en la sien,
que no halla consuelo.
Martillo constante.
Libro abierto queda sin palabras,
ante las arrugas del alma.

Ocasión de bondad perdida,
bastardas ideas en tu interior,
almohada que no halla descanso.
Tiempo agotado que no avanza,
y no hay respuestas.

Corazón desconocido,
cuando es la conciencia que te habla.
Y te dice con firmeza,
que eso que haces,
piensas o comentas,...
no está bien.
Y deseas cambiar,
y puedes hacerlo.

Al menos,
al menos yo,
tengo conciencia.

jueves, 25 de enero de 2018

Recuérdame

Me tomo la molestia,
por contenida necesidad,
de pedirme, y grabar,
estas cosas, que nunca quisiera
olvidar.

Recuérdame, 
que el dolor a solas,
se enquista.
Y que compartido,
no desaparece, no,
pero pesa menos.

Recuérdame, 
con mucha frecuencia,
cómo aprendí a quererme.
Que lo hice bien fuerte,
que pude ver fluir la vida, 
con paso firme.

Recuérdame,
la esperanza cada vez 
que la pierdo.
Que aunque crea que no, sí.

Recuérdame, siempre,
que para ser cuidada 
hay que cuidar;
y que para cuidar,
ayuda que te cuiden.

Pero antes, recuérdame, 
que al hablar de los demás,
me mire a mí primero.
Y que así, recuerde, callar.

Recuérdame
que estoy de paso,
que ahora es el mejor momento,
que cada día expira un poco la vida,
y que ésta, es mejor en compañía.


 
Foto tomada de weheartit.com. Ana Lucía Gamboa 

viernes, 19 de enero de 2018

La vida no va así -Reflexión en primera persona-

Si tengo miedo,
si tengo rabia,
si me duele el pecho, 
si me encierro,
si te alejo,
si te aparto,
si te niego, 
si te ignoro,
si te arrugo,...
La vida no va así. 

Si quiero soledad,
y no la encuentro bien.
Si hago de la indiferencia,
fortaleza.
Si espero a que aguantes
todos los desplantes
que tenga a bien darte. 
La vida no va así.

Que si quiero así,
estoy queriendo encubierto.
Que querer así,
es enemigo del compromiso.
Que el compromiso se elige,
pero si lo rompo,
al lograr rehacerse -si se logra-,
no quedará igual que antes.

La vida no va así,
y no quiero que así vaya.
Que todo lo que hacemos
tiene consecuencias
y efectos en los otros.

Si puedo asumirlo,
perfecto...
Pero si no... 
No quiero que mi vida vaya así.
Si quiero quedarme,
si quiero que te quedes
es el momento
de volver,
y de quererte, todo lo bien,
que mereces.


miércoles, 17 de enero de 2018

Amor es lo que ocurre

Si es que ocurre,
no hay nada que añadir,
ni un solo 'pero' que poner.

Solo se puede sentir,
boca cerrada,
corazón en canal
y en la frente
el cartel de "no molestar".

Cuando ocurre,
tienes que volar,
dejarte llevar
y bailar esa musiquita,
que, poco a poco,
comienza a sonar.

Si es que ocurre,
solo puedes deleitarte,
mirando a dos personas
que, a la vez,
van cediendo paso al amor.

Dos personas,
que se apuestan,
abren sus compuertas,
y así de vulnerables
se muestran.

Dos personas con destino:
compartirse.
Un mes, un año,...
o quizá la vida entera.
Dos corazones
que se buscan
y que se eligen.
Día sí, y otro también.

Si es que ocurre,
solo puedo escribirlo.
Pongo palabras a una historia
que va de ti y de mí,
que me llevas de la mano,
que la paz está en tu abrazo
y que verte tumbado a mi lado
difumina todo lo malo.

Cuando ocurre,
te lo quedas,
y quisiera
inmortalizarnos así.




lunes, 15 de enero de 2018

Nuestra letra

Quiero escribir el futuro contigo
ése que nos depare la vida
y que las letras superpuestas,
no se reconozcan.
Ni la tuya,
ni la mía.

Que da igual si no se entiende
nada de lo que pongamos.
Si tú y yo podemos descifrarlo.

Que hagamos del presente un mañana,
si los astros nos quieren bien.

Que pongamos la vida boca arriba,
con toda la baraja echada
y ninguna carta escondida.

Que nos dejen contar a los pequeños
todo lo que nos queremos.

Quiero escribir cada línea
en los días que me queden,
con tus ojos,
de tu mano,
con tus dedos,
y tu abrazo.

Si de la verdad se trata...

No existe envidia sana.
Lo sé.
Siempre con la manía
de dejarme con el amargo sabor
de la inferioridad,
de un quiero y no puedo,
constante.

En este caso, 
me cambiaría por todas, 
por todas ellas.
Las que están más que guapas,
luminosas,
las que, aunque cansadas,
se las ve, ansiosamente, esperanzadas.

Querría ese brillo de ojos. 
Entendedme,les deseo todo bien
¡faltaría más!
Solo, que me cambiaría.

Tan fácil que parece,
y qué cruel es, cuándo no.

Pero, es así,
no hay envidia sana.
No existe posibilidad de cambio,
ni en mí ni por nadie.

Soy tan humana,
y a la vez,
lo soy tan poco...

Sí, ¡qué cosas tan raras!

Y creo que solo es,
falta de entendimiento
hacia los caprichos de la vida.

viernes, 12 de enero de 2018

Dignidad cero.

Nudo en la tripa,
me retuerzo,
sin tregua.

A lágrima viva,
intentado encontrar
qué hice mal,
contigo.

Absorbida,
sin poder fijar la mirada
en otra cosa que no seas tú,
consumida en tiempo,
que no pasa,
punzada en el alma,
que sube a la garganta
y no deja salir la voz.

¿Sabes lo qué es eso?

Pero...,
¡qué vas a saber tú!
Desentendido de las
piedras que lanzaste,
mirando de frente,
al amor que
te regalaba
sin costes ni deberes.

¡Vete ya lejos de mí!
Que yo te diré que sí,
aún sin querer que vuelvas.

Si algo te importo,
es momento de irte,
aunque no quiera que lo hagas,
aunque me falte el aire,
aunque te huela y te vea
en todo lo que tenga cerca.

Márchate.
Bueno, espera...
No te vayas todavía.

Dame lo que te sobra,
un rato más.
Ya no le queda dignidad
a mi corazón.



jueves, 11 de enero de 2018

Aprendo tarde

Aprendes tarde
que si una puerta está cerrada
- pero muy cerrada -,
no vale la pena probar mil llaves
e intentar que se abra a golpes de llanto.

Aprendes, tarde,
que igual al lado hay otra,
que no necesita llave,
que se abre a tu paso,
porque lleva mucho esperándote.

Y llegas a rastras a esa puerta
apoyándote en los codos.
Llegas con el corazón en un puño,
la piel en carne viva,
y el vacío que te acompaña.

Aprendes, que esa puerta,
abre un mundo a tu paso.
Y empiezas a levantar el alma,
a recuperar la energía
que le diste a una puerta,
que no la merecía.

Aparecerán muchas más puertas,
de los dos tipos.
Ojalá recuerdes estos aprendizajes,
y no empeñes tu vida,
en lo que no vale la pena.

Te lo digo a ti,
porque yo no sirvo de ejemplo.
Aún no he aprendido la vida.

Por ahora.



Imagen extraída de https://blogdefrases.com/por-que-conformarse/

martes, 9 de enero de 2018

Aquí me quedo


Busqué razones
para que pudiera el miedo.
Intenté no quererte.
No logré no amarte.

Quise evitar buscarte
y traté de entregarte al amor
no correspondido.
No pude huir...

Ya caí en las redes,
enamorada.

Y ya no voy, si no es contigo.
Olvidé lo que es buscar,
porque fuera no hay nada,
que pueda, ni siquiera aproximarse,
a lo que tú me das.

Que me quedo contigo.
Qué mejor lugar para reposar la vida.
Para luchar contra tempestades.
Dos corazones,
el tuyo y el mío.
Imbatibles.
Dos corazones,
lanzando besos al destino,
creciendo, aún en tempestades.

Enero es Agosto,
si estoy en tus brazos.

No hay temporal que nos pueda.