viernes, 27 de abril de 2018

Dejad de querernos así

Por un lado,
dicen querernos fuertes,
iguales,
con la misma dignidad que ellos,
con poder y libertad.

Por otro lado,
aquéllos que pueden,
que mandan, dirigen y
sentencian,
nos dicen que hagamos lo que hagamos
nosotras perdemos.
Que nos tenemos que enfrentar a 
cinco malnacidos,
para que nos maten
y así, entonces sí. 
Pero si no, 
nunca se sabrá si consentimos.
Que cinco malnacidos no intimidan,
¡qué va!

Malnacidos los de ese tribunal,
que te han vuelto a agredir
con sus palabras,
a ti y a todas.

Justicia, ojalá pudieras repartirte sola.
Porque esos hombres
con su mazo,
solo nos
cuestionan y
condenan,
una y otra vez.

Y ya está bien.



miércoles, 25 de abril de 2018

Lo importante

Es difícil de explicar pero,
todo lo que importa,
deja de importar
cuándo lo que de verdad importa
empieza a flaquear.

Entonces, una entiende que la tristeza es
no encontrarse con el golpe de tu risa
y con tus ganas.
Que el miedo explota
y que muchas preguntas
quedarán sordas,
esperando respuestas,
que no,
no llegarán.

Una entiende que solo necesita
ser más
y hacer más.
Nunca es suficiente
si de ti se trata.
Y quisiera,
quitarte tus miedos
y la mochila que ya pesa más
de lo que puedes cargar
sin que te duelas.

Y quisiera,
no imaginar
ni tener que afrontar.

Todo lo que creía importante,
deja de importar,
si estamos hablando
de
ti.

sábado, 21 de abril de 2018

Cantaría las 40 (pero mejor, las escribo)

Al principio y al final
te quedas solo,
y todos se van.

Es tarea de uno mismo
aunque ellos quieran participar.
Estás tú frente a ti
y el abismo que el destino
ha puesto en tu caminar.

Cierras los ojos solo contigo
y solo contigo despiertas.
Tu revolución desde dentro.
Ellos se acaban yendo
y tú te quedas.
Con su cariño que resuena,
pero, al fin y al cabo,
solo.

Con tu historia,
con tus piedras,
con tu miedo,
con tu infierno,
con tu cielo,
pensando qué pasará
y cómo será
tanta incertidumbre.

Cuando se hizo la vida
faltaron cabos por atar.
¿Aquí cabría la fe?

Cada uno con lo suyo,
la soledad del nacimiento
y de la marcha,
y entre medias,
los años,
con sus soles y dolores.

Sabiendo que el final
es siempre el mismo,
yo me quejo
-sin esperar consuelo-
de su dibujo
y, sobre todo,
del que te ha tocado,
como a otros,
sin merecerlo.

Me quedaría contigo
y quisiera entenderte,
todo el rato.



miércoles, 18 de abril de 2018

Si la cuestión es decidirse

Tengo en la mochila
todas las razones,
las veces que fallé
los peros
y todos los por qué.

Tengo en la cabeza
los quisiera pero no puedo,
justificaciones poderosas
para estar quieta,
sin salir del círculo
que es falso seguro.

En el corazón tengo
todas las ganas,
los y por qué no,
los merece la pena
y los igual sale bien.
Que alguna vez
habré de ganar,
digo yo.

Los pies andan
diciendo: adelante,
los ojos, que igual
miro muy lejos.
Las manos rozan
lo que podría ser
y en los oídos resuenan
las voces negras que anticipan
qué pasará.

Lanzarse o no.
Qué fácil suena.
Resignación,
que así es la vida
y yo no inventé los miedos.

Y decidir:
con mi mochila,
cabeza, corazón
y restos del cuerpo.

Pero no te arrepientas
-me repito-,
de aquello que decidas.
Aprende todo
y no cargues más
la mochila.

Que ya,
por sí misma,
pesa bastante.



lunes, 16 de abril de 2018

Salir ileso

La decepción,
el dolor,
el fracaso,
aceptar un no,
que no te contesten y yo,
la despedida,
el desamor,
que estrujen tu corazón,
que te rompan,
que te fallen,
que te dejen,
la injusticia,
el incendio por dentro,
los tropiezos,
la misma piedra,
el otra vez igual,
la incertidumbre,
los ocasos
y las sombras.

Seguirás,
no queda otra.

Pero nadie de este barco,
saldrá
ileso.


viernes, 13 de abril de 2018

Claros de luz

Y de pronto
cuando ya no se espera,
cuando remas contra el viento,
cuando no encuentras oasis,
cuando ya ni la esperanza coge número,
y cuando la realidad se da de bruces
a la vez,
contra el techo y el suelo.

Es ahí, de pronto,
que alguien te da un poco de aliento
y calma por instantes la pena.
Aparece un claro de luz
entre tanto oscuro.

En ese momento,
la felicidad te estalla por dentro.

Y te ríes,
entre tanta lágrima.

Es ahí, de repente cuando
piensas que igual,
tal vez,
pueda ser todo diferente.

Esos momentos
en los que crees de nuevo,
no tienen precio.

Yo, éste,
me lo guardo
muy
dentro.

miércoles, 11 de abril de 2018

Raíces

En mi imaginación
las personas somos
árboles.

Tenemos nuestras raíces
que no se ven,
porque están bajo
todas nuestras capas.

De esas raíces
fuertes y grandes,
crecen el tronco y las ramas
con mil tonalidades,
gracias -o a pesar-
de lo que hacemos,
de lo que sentimos y pensamos,
de la gente que encontramos,
de lo que la vida nos depara.
Colores que van cambiando,
igual que con las estaciones.

Nos mueven los vientos
más o menos.
A veces nos dejamos llevar
y otras luchamos contra ellos.
Si sopla fuerte,
puede tambalear las raíces
sin lograr arrancarlas,
porque están fijadas,
impresas con tinta en el alma,
tatuajes en las venas
que van con la sangre
al corazón.

Hablo de las raíces humanas
y hablo de que las mías,
afortunadamente,
me encantan.

lunes, 9 de abril de 2018

Y llegaste

Cuando no ansiaba encontrar
y ya estaba cansada de huir.

Cuando bajé la guardia
y lancé lejos los fantasmas del pasado.

Cuando me sonreí a mí misma
y mi luz comenzaba por dentro.

Cuando pude gritarle a la vida
que estaba dispuesta a contar con ella.
Aunque ya sé, es al revés ¿y qué?.

Cuando reaprendí a sorprenderme
y quise dejarme querer.

Cuando quise querer
sin comparar
ni mirar atrás.

Cuando el espejo empezó
a mirarme bonito
y pisé fuerte.

Entonces, fue entonces
cuando llegaste,
sin domingos raros
ni piedras en la mochila.
De golpe te llevaste las mías
dando un portazo al miedo
y en la palma de tu mano
tu apuesta fuerte
desde el primer momento,
por nosotros.

Llegaste y llegamos.
Y desde entonces
S O M O S.

viernes, 6 de abril de 2018

Breves instrucciones para sobrevivir a las despedidas

Si me ves por ahí
o te cruzas en cualquier calle conmigo
no quieras saber de mí.

Tampoco te pares a contarme.

Si te veo por ahí,
yo voy a hacer como si no.

Sí, sí, gestos feos
que no me pesan
n  a  d  a. 

Porque...
prefiero salvarme a
mí.

domingo, 1 de abril de 2018

¿Cómo lo hago?

¿Si te escondo,
evitaría que te encuentre?

Me gustaría hacerlo
y esquivar su paso por tu lado.
Que siga de largo
y ya no vuelva
a buscarte.

Te tendría siempre
como estabas.
Con tu risa marcando mis pasos,
con mis ojos, encontrándote
y con mi enfado al reconocer
tu razón, la mayoría de las veces.

Quisiera esconderte así
y cultivarte a mi verita
sin flaqueos
ni dolores.

Que la vida se posara en tus pies
y se fueran tus miedos.
Que miraras abierta, con ganas
por los restos
sin que nada malo te acechara. 

Imploro al karma, 
puedo mirar al Norte
o la Meca,
saludo al Sol,
ando para atrás,
me tumbo en el suelo,
de rodillas o descalza,
como fuere.
Con tal 
de que allá arriba
me hagan caso.

¿Hay alguien ahí?

¿Se me oye? 


Foto vía @Compromiso_Empr

miércoles, 28 de marzo de 2018

Pido la vez

Hago saber que
pido la vez a la vida.
Apártense quienes la pedís también
y dejarme hueco, que me urge.

Pido la vez a la fuerza,
al genio de la lámpara,
a que vuelvan tu risa
y tus ganas.
Y se lleven la tristeza.

Pido la vez,
y no me frenéis,
a empeñar si hace falta
mi alma,
porque vuelvas
como estabas.

Pido la vez a la paciencia,
la que me falta.
Que me pare, me frene
y me ofrezca la posibilidad,
de verte el corazón
sin que lo escondas.

Pido la vez al café,
al comer con ganas,
al beber con sed
y a que puedas disfrutarlo.

Pido un poco para mí
y un mucho para ti.

Pido que todo salga,
y que venga la suerte a tu espalda.

Por pedir,
por pedir que no quede.

domingo, 25 de marzo de 2018

Sin poder alguno

Siempre ha estado conmigo
y lo he llevado muy dentro.
He crecido entre él
teniéndolo por todos lados.

Ha campado a sus anchas
sin yo verle algunas veces.
Ha guiado mis pasos
aunque yo lo haya rechazado.

Gracias a él hoy siento así
y por él también me duelo mucho.

Hablo del amor.
Que hace desear el bien,
apartar el sufrimiento,
quitar todas las penas,
besar y abrazar
sin descanso,
porque no sabes cuándo
ya no podrás hacerlo.

De ese amor
que te acerca si te dejan,
que se deja querer
y tiene miedo.

Ese, ese amor
que la vida empieza a quitarte,
y te ahueca el pecho
disparando directo
al corazón.

Y duele,
como nunca antes
se había dolido.

jueves, 22 de marzo de 2018

Prioridades

Hay que ver cómo es la vida,
que lo mismo que te da,
te quita.

Lanza rayos a dianas,
cambia toda prioridad,
abre tu pecho en canal
o escupe fuego sin bondad.

Te muestra lo importante,
cuando empieza a flaquear.
Dispara directa a tu debilidad
y cuestiona tu estabilidad.

Llama tu atención
y descubre que no tienes poder alguno.
Por mucho que tú quieras,
ella puede más.

Rachas buenas o malas
años pares o impares,
números de la suerte,
nada vale.
La vida echa las cartas a su antojo
con su justicia que no lo es,
porque nadie quiere sufrir.

Puedo escribir a la vida
sin entenderla,
puedo agradecerle a veces
y demonizarla otras,
pero, ¿para qué?.

Y por qué le escribo a ella
y hablo de mí,
cuando en realidad
estoy llena de ti
pero no salen las palabras,
para vaciar el hueco
que ahora mismo tengo
dentro.

miércoles, 21 de marzo de 2018

V é r t i g o

Vértigo a los pensamientos.

Vértigo a tu vértigo
y al de los demás.

Vértigo a lo desconocido.

Vértigo a los miedos.

Vértigo a perder.

Vértigo a la soledad.

Vértigo a la vida así.

Vértigo al vacío y a la pena.

Vértigo a que caigas.

Ahora sé bien lo que es el vértigo,
que llega nublando e inundando
t  o  d  o.

Te hace torpe
débil, inestable,
difusa, temerosa
y demasiado f r á g i l.

Intento hacerme una idea
del vértigo que sientes tú
y no puedo.
Pero agarro tu mano fuerte
y vamos dónde sea.

Igual la vida es vértigo
y yo no lo sabía.
Así que,
me quejo.

martes, 20 de marzo de 2018

No quiero ser juez

El dolor es injuzgable,
liberado de condena,
absuelto de pecado,
unanimidad en su inocencia.
¿O no?

Sin embargo,
nos disfrazamos muy rápido,
nos ponemos la toga y
cogemos el mazo
cuando alguien vuelca su pesar.

Escuchamos y sentenciamos.
   Lo que tienes que hacer es...
   No es para tanto...
   Si yo cuando...
   Te entiendo, pero...
¿Para qué quedarnos en lo primero?

En nuestra cara
el cartel de sanadores,
necesidad imperiosa de creer
que ayudamos más así.

Igual podemos pensar
(o incluso preguntar),
si la persona que tenemos al lado,
solo busca un hombro
y una mano que le coja fuerte,
y le diga, no estás solo,
yo te acompaño.

Sé que a veces hablo en tercera persona,
para que no me escueza tanto.

Hay que ver
lo que cuesta aprender.
Menos mal
que, aunque tarde,
aprendo.