sábado, 1 de diciembre de 2018

A quienes corresponda

Aunque duela un poco
(solo es al principio)
has de mirar por ti.
Desabrochar el lastre
que te impusieron al tobillo
es más responsabilidad tuya
que de otros.

Quien lo puso
sabe bien cómo amarrarte.
Desligarte de la culpa,
de la presión en el pecho
y de la tristeza constante
pasa por poner tus límites
y ponérselos a los que quieres,
sobre todo a quien te encadenó
como a un inocente
amante de la libertad,
que no la halla
porque su grillete
pesa demasiado.

¡A veces uno mismo
ata más fuerte la cadena!

-Qué fácil escribirlo, pensarás-.
Y es verdad.

Pero quien escribe
ha sentido lo que habla
y quiere que tu luz deslumbre.
Quiere que tu amor propio
salga por todos tus poros
y veas el mundo desde
toda tu belleza.
Quiere que vivas tu vida,
no la de otros
y sobre todo,
quiere que te rías
sin fronteras
ni límites.
A carcajadas.